viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Cuál es el panorama de la educación para el 2018? Entrevista al Dr Edgardo Zablotsky

https://www.youtube.com/watch?v=78GfKdOrBGg&feature=youtu.be

Los viejos y la variable del ajuste- Por Anibal Hardy

Resultado de imagen para jubiladoLa realidad muestra que muchos de nuestros mayores, están confinados en asilos, o viviendo en la libertad de no saber qué hacer, carentes de recursos económicos, algunos ayudados por sus hijos, totalmente privados de la consideración estatal y de un lugar en este mundo obsesivamente joven, mientras los viejos trajinan como fantasmas molestos en un mundo que le resulta hostil, en una sociedad que exalta la competitividad, la acumulación de riqueza, ostentación de valiosas joyas, la belleza del cuerpo, e instala la dictadura del aspecto juvenil obligatorio y perpetuo, mientras los viejos quedan indudablemente muy mal parados.
Nuestra sociedad parece caracterizarse por marginar a sus sectores más indefensos, da la sensación de un Estado en fuga. La tutela sobre el viejo y sus asociaciones hasta hoy no hizo lo suficiente, y los abuelos siguen en sus casas, padeciendo todo lo que la sociedad les fue quitando. Otros ancianos eligen vivir en la calle, con el deterioro inevitable de morir un poco cada día, expuestos a las inclemencias del clima y la indiferencia de la gente. Los viejos rumian su desazón, sobreviven de mejor o peor manera, pero su mirada cuestionadora permanece clavada en el centro mismo de gobernantes que hasta ahora prefirieron ignorarlos.
La sociología del envejecimiento, plantea diversos marcos conceptuales para abordar su objeto: el de “reproducción/ consumo”, en el que a los ancianos, cumplidas sus funciones de reproducción y carecientes por tanto de un papel social, les queda la existencia residual cuyas condiciones se desenvolverán de acuerdo a lo que hayan acumulado anteriormente. Otra es la noción de “pérdida de rol”, que apunta a la construcción de una teoría de la vejez exitosa que, al mismo tiempo, sea satisfactoria para el anciano y no cause problema a la sociedad en su conjunto. Aplicado en los países del primer mundo.
En nuestro país, se aplica la “teoría del intercambio”, que consiste en que aquellos que manejan los servicios que otros necesitan y es independiente de ellos, obtiene poder sobre esos otros al hacer que la satisfacción de sus necesidades dependa de su arbitrio. Desde esta perspectiva, los problemas del envejecimiento son esencialmente problemas de disminución de recursos de poder, entendiendo por tales al dinero, el conocimiento, la persuasión y la posición social. En este último sentido, la jubilación, el retiro del circuito productivo, es vivido como una pérdida y no como una conquista, porque en la realidad se transforma en una simple y cruel variable de ajuste de la economía. Esto además viene acompañado de tristeza, depresión, abatimiento, inhibición para enfrentar lo cotidiano, con mucha bronca, que en vez de expresarla hacia fuera se vuelve hacia adentro: yo no valgo nada.
Si a la actual crisis de los adultos, se le suma la fuga de los más jóvenes al exterior, motorizados por la falta de futuro, se puede decir que si la juventud es el motor de las transformaciones y la tercera edad es depositaria de la memoria, de la experiencia, de la historia misma, el Estado en esta última década ha operado sistemáticamente sobre las dos puntas para impedir el cambio social.
Es cierto que a los abuelos, les es imposible dar marcha atrás al reloj del tiempo, pero desde el gobierno se le puede dar cuerda, para que nuestros mayores tengan el derecho a una vejez feliz. Esto es lo que está tratando el actual Gobierno Nacional, trabajando desde que asumió, para darle a todos los jubilados del país el dinero que les corresponde después de entregar su vida al trabajo. Ya está en Congreso un proyecto de ley que plantea soluciones para cada uno de los casos, y saldar esta deuda histórica que se viene arrastrando desde hace 50 años. De la oposición depende reivindicar a nuestros mayores.

ENVIADO POR SU AUTOR

Los Mossos usaron identidades ficticias y DNI falsos para vigilar a políticos 'rivales'. Por BEATRIZ PARERA

Los Mossos d'Esquadra utilizaron identidades ficticias para realizar seguimientos a dirigentes de partidos constitucionalistas y poner en marcha campañas de propaganda que buscaban generar opiniones favorables a la hoja de ruta del Govern de Carles Puigdemont. Los agentes presuntamente implicados en estas actividades estaban encuadrados o trabajaban para la Unidad Central de Respuesta Operativa (UCRO), un grupo semisecreto de la Comisaría General de Información de la policía catalana que llegó a disponer en su plantilla de unos 40 efectivos.
La utilización de identidades ficticias estaba pensada inicialmente para conseguir la infiltración de los agentes en entornos hostiles en el marco de operaciones de inteligencia. La nueva identidad incluía la concesión de un DNI alternativo con nombre, apellidos, dirección, lugar de nacimiento, progenitores y numeración diferentes a los reales. El Ministerio del Interior, que tiene en exclusiva la competencia para expedir los documentos de identidad, habría autorizado la creación de los perfiles falsos para facilitar el trabajo de los 'mossos'. Sin embargo, según las fuentes consultadas, los mandos del cuerpo habrían aprovechado esa prerrogativa para recopilar información sobre cargos políticos de partidos de la oposición y desplegar campañas de comunicación en internet y redes sociales que pretendían reforzar el argumentario y las convocatorias del movimiento independentista.
El Confidencial ha tenido acceso a un listado con los nombres reales y los correspondientes perfiles ficticios de una decena de 'mossos' de diferente rango presuntamente implicados en estas actividades. Para preservar su seguridad, sólo se ofrecen las iniciales. Se trata de C. P. G. (iniciales falsas C. G. R.), J. F. Y. (J. C. E.), F. M. R. (F. M. A.), A. B. B. (A. B. B.), M. M. R. T. (M. L. G.), P. C. A. (P. M. G.), J. J. R. C. (J. T. D.), D. S. S. (D. S. R.), J. A. M. U. (P. L. P.) y E. M. H. A. (O. B. T.).

Discusión el pasado 1-O entre agentes antidisturbios de la Policía Nacional y 'mossos'. (EFE)

También disponía de un DNI falso Tomás Copete, inspector jefe del Área de Medios Técnicos de la Comisaría General de Información del cuerpo autonómico. Su nombre ya trascendió en 2015, cuando Wikileaks filtró más de un millón de correos de la empresa italiana de espionaje informático Hacking Team. Dos años antes, Copete había utilizado su correo oficial para interesarse por sistemas de “control remoto” diseñados para “atacar, infectar y controlar un gran número de objetivos de ordenadores y 'smartphones' de manera sigilosa”, lo que incluía “recoger de forma encubierta datos de los sistemas operativos Windows, Mac OS y Linux”. En marzo de 2015, el mando de los 'mossos' volvió a solicitar información a Hacking Team sobre su sistema, llamado Galileo, que también permitía, “una vez el objetivo está infectado, acceder a toda la información, incluyendo llamadas de Skype, Facebook, Twitter, WhatsApp, Viber y muchos más”. Según el listado al que ha tenido acceso este diario, Copete disponía de un DNI alternativo que responde a las iniciales T. E. F.
Los seguimientos a políticos de los Mossos ya están siendo investigados por la Justicia. La Policía Nacional está ultimando un informe sobre la documentación que encontró en la treintena de cajas que agentes de la Comisaría de Información de la policía catalana trataron de destruir en una incineradora de Sant Adriá de Besós (Barcelona) el pasado 26 de octubre, sólo unas horas antes de que el Gobierno aplicara el artículo 155 y el Estado tomara el control absoluto del cuerpo.

FUENTE: https://www.elconfidencial.com/espana/2017-12-14/mossos-usaron-identidades-ficticias-dni-falsos-vigilar-politicos-oposicion_1492408/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=news_ec&utm_content=textlink&utm_term=apertura 

Es posible que pronto Perú se quede sin presidente. Por Bertha María Carrillo*.

A escasos días de finalizar el año, el presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczysnki(PPK) atraviesa la peor crisis política de su gobierno que, finalmente, lo ha llevado a aceptar reunirse con los integrantes de la comisión del Congreso que investiga el Caso Lava Jato, para presentar sus descargos sobre el caso de corrupción más grande que envuelve a Latinoamérica.



Ayer, la Comisión Lava Jato del Congreso informó sobre un reporte de colaboración de la empresa brasilera Odebrecht, con empresas consultoras vinculadas al actual mandatario peruano. 
Odebrecht habría realizado 7 pagos por un total de US$782.207 a Westfield Capital, empresa unipersonal de asesoría de banca de inversión que fundó PPK y a la que estuvo vinculada hasta el 2007, según su declaración de intereses.
Cuatro de los pagos se dieron entre el 2004 y 2006. Cabe recordar que, durante el gobierno del prófugo ex presidente Alejandro Toledo (2001-2006), PPK fue ministro de Economía y Finanzas entre febrero del 2004 y agosto del 2005, así como presidente del Consejo de Ministros entre agosto del 2005 y julio del 2006.
A pesar de que el presidente peruano ha reiterado enfáticamente no estar involucrado con la empresa brasilera, no ha demostrado no haber beneficiado Odebrecht. A través de una misiva enviada a la Comisión Lava Jato y en su cuenta de twitter, ha manifestado: "Puedo afirmar que no he tenido relación profesional ni comercial con las constructoras brasileñas ni con sus consorciadas peruanas, que públicamente vienen siendo vinculadas al caso Lava Jato".



Además, en su último mensaje a la Nación de este miércoles, en referencia a la información revelada por la Comisión investigadora, PPK cuestionó que se dé "aentender que los montos ahí mostrados serían pagos de honorarios hacia mi persona".Pues los ingresos que obtuvo como profesional "están debidamente registrados, tributados y bancarizados y no hay nada indebido en ello".

FUJIMORISTAS PIDEN LA RENUNCIA DE PPK A LA PRESIDENCIA
Después de la información recibida por la empresa Odebrecht, el fujimorismo, la fuerza mayoritaria del Congreso peruano, ha pedido la cabeza de PPK, cabeza que en realidad venían pidiendo desde que el presidente le ganara en contienda electoral a su líder, Keiko Fujimori.

"El país, señor Kuczynksi, ya está cansado de sus mentiras. Ya no quiere más explicaciones. Señor Kuczynski, el país no solamente le ha perdido la confianza a usted sino a su gobierno. Su situación es muy delicada. Y creemos que ha llegado el momento de que usted reflexione y que tome una decisión pensando en qué es lo mejor para los peruanos y para el país"., manifestó el congresista Daniel Salaverry, vocero de la bancada de Fuerza Popular (fujimoristas).


LOS CAMINOS FRENTE A LA CRISIS

Si bien el ambiente político peruano ya estaba caldeado y se acrecentaba la inestabilidad política ante la negativa del presidente de recibir a la Comisión Lava Jato, las revelaciones de ayer miércoles han causado mucho ruido que podría terminar en un terremoto político.
Se hace inminente una aclaración veraz por parte de PPK, donde detalle y demuestre su tipo de relación con Odebrecht. 
El presidente debe ser claro y decir la verdad, para devolver al Perú la estabilidad perdida. La opinión pública, incrédula por la avalancha de presidentes y políticos involucrados en grandes actos de corrupción, cree que el silencio mantenido por el presidente hasta el momento se debe al factor miedo. Un escenario muy delicado sería el pedido de vacancia que está gestando el fujimorismo. La fragilidad política de PPK, con una bancada minoritaria en el Congreso, facilitaría este pedido. Otra alternativa que al parecer viene analizando el oficialismo, si se descubre su relación con la corrupción, sería la renuncia presidencial. Para ello gestarían acercamientos con la oposición para salir lo más limpio posible, sin juicio político.



Sea cual fuera el escenario, los más perjudicados con los actos de corrupción de la clase políticas son los peruanos, que votaron por un presidente que prometía un "gobierno de lujo", transparente, que despegaría la economía. Y ahora no solo tienen un gobierno débil, sino también posiblemente involucrado en la red más grande de corrupción tejida en Latinoamérica y orquestada desde Brasil.
Sin embargo, entre todas las opciones que tuvieron para elegir presidente en los últimos comicios, ninguna estaba limpia de pecado ni de corrupción.
*Periodista

Gracias Visión Liberal.

martes, 12 de diciembre de 2017

La venta de personas financia el terrorismo

Por María Celsa Rodríguez
Son 10 los países en que existen esclavos en el siglo XXI: Haití, Catar, Mauritania, Uzbekistán, Pakistán, India, República Democrática del Congo, Sudan, República Centro Africana y Siria. Por unos 400 dólares se compra un ser humano como se compra una oveja o una vaca. Se le observan los dientes, los músculos, si tienen heridas o piojos siendo los mas altos y fornidos los mas elegidos y cuyo precio a veces superan los 800 dólares. Se ofrecen para cavar pozos, buscar agua, y trabajar en trabajos forzados, mientras que los más delgados son elegidos para trabajos de granja. Las mujeres jóvenes y las niñas son sometidas a la explotación sexual, faenas domesticas y a trabajos de granja. 

Trasladados en camiones jaulas, encadenados, y colocados  cabezas para abajo -como las aves de corral eran vendidas en siglos pasados-, son expuestos ante los compradores. 

Amnistía Internacional presentó un trabajo de investigación en el cual expone la crueldad que se sufre en Libia. Allí los inmigrantes y los refugiados caen en la esclavitud y el horror. La forma como actúa el crimen organizado ante seres humanos que quieren escapar del hambre y la guerra son seducidos por grupos que viven de la venta de personas, y les ofrece el sueño de llevarlos a Europa por 4000 o 5000 dólares, jugando el transportador  con su desesperación. Pero cuando llegan a Libia le dicen que el dinero es poco y como "la mercadería" de transportación esta solo/a, y carece de  dinero,  solo su cuerpo será el objeto de valor, por ello son golpeados, violados, encerrados en albergues y subastados, haciéndoles trabajar sin descanso, hasta su muerte.

Son "'Capturados, mutilados y cocinados'. Así resumió Femi Fani-Kayode, ex ministro de Cultura de Nigeria, ese es  el destino final de los esclavos nigerianos que son traficados en Libia".

Isis usan los esclavos para el terrorismo

De acuerdo a un informe de la ONU:
Han "tenido reportes de niños, especialmente los niños que tienen problemas mentales, que han sido utilizados como terroristas suicidas, muy probablemente sin que ellos siquiera entendieran lo que ha sucedido o lo que les espera", dijo Renate Winter, experta en el Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño".

El terrorismo se financia no solo con petróleo y contrabando de obras de arte, también con los esclavos y la venta de refugiados.

"Daesh llegó a controlar ocho campos petroleros en Siria e Iraq cuya producción le generó casi 500 millones de euros de ingresos anuales, -según el Departamento del Tesoro de EE.UU-. Vendía por debajo del precio de mercado: unos 20 dólares el barril. Así más de 8.500 camiones cisterna transportaban regularmente 200.000 toneladas de ese crudo robado hacia Turquía".

En el libro "Isis: Estado Islámico, Yihad, terrorismo y barbarie" de  Luis Alberto Villamarín Pulido, escribió que en "el informe de la Comisión de investigación sobre Siria de la ONU titulado 'Gobierno  del Terror: Vivir bajo el ISIS en Siria', -explica: que algunas yazidíes secuestradas han sido llevadas a Siria y vendidas como 'botín de guerra' en mercados,  por toda Raqqa. Vistas como bienes... sufren violaciones a manos de múltiples combatientes que regresan del frente de batalla... En una revista reciente del grupo, da la bienvenida a la esclavitud  de las mujeres yazidíes, proclamando que uno de los signos de la Hora (del apocalípsis) será 'cuando  la chica esclava  alumbre a su maestro" 
De acuerdo a este texto, "tienen una lista de precio en función de la edad de la víctima, que es más cara cuando es más joven."

La lista de precios oscilan por edad, en el caso de las mujeres su valor es más bajo que el valor de un esclavo hombre:
De 40 a 50 años 43 dólares
De 30 a 40 años 75 dólares
De 20 a 30 años 86 dólares
De 10 a 20 años 130 dólares
De 1 a 10 años 172 dólares
Los hombres pueden ir de 400 a 800 dólares. “Es un negocio rentable”. “ISIS compra mujeres por cincuenta dólares y las vende en dos mil o dos mil quinientos".

Mientras los niños y adolescentes son entrenados para actos terroristas, usándolos como lobos solitarios, como bombas humanas. 

En el año 2016 superaron  los 30 millones de dólares a través de este negocio.

El terrorismo siempre usó el secuestro y la esclavitud como modo de financiamiento, las FARC colombiana  y Sendero Luminoso también lo han hecho, en los llamados "centro de producción" donde las mujeres eran forzadas a abastecer al grupo y ser sometidas sexualmente, siendo los hijos de estas violaciones un motín para el ejercito, que luego eran usados para formar parte del grupo después  de   adoctrinarlos en la guerrilla. La piedad no encuentra cobijo en estas latitudes del mundo en que  los derechos humanos jamás fueron reconocidos como tales.

Investigadores británicos confirmaron que "los grupos terroristas como Boko Haram en Nigeria y el Estado Islámico en Siria, utiliza el tráfico de persona, los secuestros, los abusos sexuales con violaciones grupales a mujeres y niños y el matrimonio forzado".

Henry Jackson Society en su informe "Traficando el Terror, explica que "hacer gala de la esclavitud sexual es un incentivo para posible nuevos miembros y para los milicianos que están en el extranjero, a los que se les hacen la promesa de que tendrán esposas y esclavas sexuales como factor motivacional".

Observar las fuentes de financiamiento del terrorismo nos permite ver como el narcotráfico y la venta de esclavos  se ha convertido en un eje central del sostenimiento y crecimiento del terror.

Se lo puede dividir  en dos: 1) las Fuentes Legales; 
                                               2) Las Fuentes Ilegales.

Las Fuentes Legales de Financiación del Terrorismo, señala la OEA son "las donaciones privadas, organismos humanitarios, las cotizaciones, ventas de publicaciones/mercancías, conferencias, Solicitaciones directas, Asociaciones Civiles". (OEA 2007, pag 109).
Louise Shelly agrega: "va desde el emprendimiento comercial hasta obras de caridad".

"Las actividades comerciales legítimas sirven de cortina de humo, por eso se utilizan actividades como ventas de libros, propaganda, oferta de servicios, compra y venta de bienes o el manejo corrompido de actividades ancestrales  como la venta de miel en Medio Oriente" (OEA 2007 pag.111) . También se habla de la venta de diamantes, metales, obras de artes milenarias y café". Sin embargo se estima que la beneficencia "es vulnerables ante la acción terrorista". 
Y hoy el turismo ha abierto otra forma de financiamiento con los pases y los "pejes" para ingresar a ciertos lugares históricos.

Lo claro es que como explica la OEA, ratifica lo que ha salido a la luz: "la financiación  ilegal del terrorismo tiene como ultimo logro los fines políticos, consecuentemente  los delitos que involucran personas  en las redes terroristas como prostitución, secuestro,  compra y venta de esclavos para fines sexuales o para trabajo, violaciones en masa, exterminio poblacional para apropiarse de los recursos, y para limpieza étnica, configuran gravísimas violaciones a los derechos humanos dado  que se trata de personas [usadas] como cualquier mercancía  capaz de dar dinero a corto o largo plazo, y asimismo son usadas para armar un show mediático en base al terror" ( OEA 2007, pag 113).

La financiación ilegal la ven con mejores ojos,  porque facilita el dinero más  rápido y en mayor cantidad.
Tengan  en cuenta que "el financiamiento del terrorismo  corresponde al tratamiento de bienes  de cualquier fuente ( sea legal o ilegal)  con el fin de financiar el terrorismo futuro.

Sea en Latinoamérica como en África o  Medio Oriente, la venta de persona es un tema que los organismo internacionales y los gobiernos democráticos no han podido detenerlo, y el crimen organizado halló  en ella la veta perfecta para sus objetivos, donde el terrorismo encontró las  victimas que lo financien.
  

lunes, 11 de diciembre de 2017

A PROPÓSITO DE IRAK. Por Froilan Barrios Nieves

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“Ellos quisieron destruir nuestra civilización” fueron las palabras del primer ministro de Iraq, Haider al Abadí, al proclamar el sábado 02/12/2017 la victoria sobre el Estado Islámico (ISIS), al recuperar las tropas iraquíes el control de la frontera con Siria. "Anuncio el fin de la guerra contra el Daesh".

Tras un conflicto que derivó en más de 200.000 muertos, ha logrado vencer a quienes pretendían imponer un califato desde el Medio Oriente hasta el Ándalus español, a partir de la unidad nacional del ejército iraquí y las guerrillas del Kurdistán, conjuntamente con las fuerzas internacionales de la Coalición, para así impedir que esa estratégica región del planeta fuera devuelta a la Edad Media, lo que hubiera significado la destrucción de una de las civilizaciones más antiguas de Occidente.
Este desenlace histórico demuestra la necesidad de los pueblos de reencontrar el alma nacional al implosionar sus instituciones y la sociedad, como es el caso de Venezuela, a quien no se puede comparar con la Mesopotamia sumeria, por ser una nación de reciente data y al mismo tiempo forjadora de libertades en el continente, que luego de 240 años de existencia, al serle concedida por cédula real el rango de capitanía general en 1777, ha labrado en todo ese trayecto la conformación de un país, una economía y una sociedad, cuyo legado se encuentra en peligro de permanencia.
El siglo XVIII fue el inicio de nuestra andanza como nación, en el XIX se logró la independencia ante la monarquía española, para luego transcurrir la mayor parte del siglo en cruentas guerras civiles, entre tanto maduraba una conciencia nacional entre caudillos, matarifes y alguna civilidad republicana, hasta que bien entrado el siglo XX se vislumbrara en medio del esplendor petrolero, la factibilidad de una nación en democracia y de poderosa economía, la cual generaba con todos los defectos posibles, alternabilidad política y bienestar para la mayoría de la población.
Podríamos decir que las sanguinarias dictaduras del siglo XX sufridas por el gentilicio patrio dejaron sus huellas, la del Benemérito las cimientes de un estado ante el caudillismo decimonónico, y la del nativo de Michelena la construcción de una infraestructura pública que todavía persiste en la actualidad.
¿Que podríamos decir ante el socialismo del siglo XXI?, que sobrevenido por la esperanza popular por el progreso y superar la condición de vida, nos ha arrastrado a un apocalipsis capaz de pulverizar los casi dos siglos y medio de historia nacional, cuyo balance es el parte de guerra de 250.000 muertos por la inseguridad y la delincuencia, la destrucción de la infraestructura pública, la destrucción de PDVSA principal fuente de recursos, el cierre técnico y financiero de las universidades, la muerte de 200.000 infantes por desnutrición, el no acceso a medicinas, la reducción del otrora moderno transporte público a camiones y chirrincheras, en fin la destrucción de la condición humana.
Todo este cuadro de tragedia lo maquilla el presidente de la república el 11/12/2017 ante la caterva mercenaria de veedores electorales internacionales, al notificarles que dedica el 70% del presupuesto nacional al gasto social, semejante burla al pueblo que debe sobrevivir con menos de un dólar diario, para subsistir en medio de la precariedad absoluta, y con la inaceptable limosna del carnet de la patria, instrumento de prostitución y de envilecimiento de la conciencia ciudadana.
Finalmente, lo correspondiente al país democrático es el levantamiento de una cruzada por el rescate de la democracia, de nuestros valores, ante el califato castromadurista que desintegra la identidad nacional.
Froilan Barrios Nieves
ENVIADO DESDE VENEZUELA

Nuestros antepasados escaparon de una pobreza paralizante debido al capitalismo Richard M. Ebeling

Resultado de imagen para capitalismo redujo la pobrezaEl sistema de libre empresa, o capitalista, en toda la historia registrada ha hecho más por mejorar la condición material de la humanidad, que cualquier otro acuerdo económico. Sí, el “Capitalismo” constantemente es condenado y acusado de ser la causa de los males de la humanidad, en tanto que, en la realidad, nada está más alejado de la verdad.
En sólo doscientos años, la condición económica de la humanidad se ha transformado dramáticamente. En 1820, la población mundial era apenas de un mil millones de personas y sólo ha crecido a 1.5 miles de millones en 1900. Ahora, en el 2017, la población mundial se ha incrementado a más de 7.4 miles de millones de personas.
¿Ha conducido este enorme incremento en la población mundial a la miseria material abyecta y a la desesperanza humana? En lo absoluto, por mucho ha sido lo contrario. En 1900, el Producto Interno Bruto (PIB) global fue de alrededor de un mil millones de dólares; en cambio, en la actualidad es casi de 80 millones de millones de dólares.
En 1820, el Producto Interno Bruto per cápita del mundo se estima que fue de alrededor de $1.000; ya para 1900 era el doble, al llegar, en promedio, a $2.000 por persona. Para el 2017, el PIB per cápita se está aproximando a $16.000, un incremento de ocho veces en poco más de un siglo y con una población mundial siete veces más grande que la de poco menos de hace cien años.
El escape de la pobreza debido al capitalismo
Ahora bien, por supuesto, este crecimiento en la mejora material, basada en el parámetro per cápita global, no ha impactada a todo mundo, en todo lado, en el mismo grado o en el mismo momento.
Pero, eso se debe a que no todos los países evolucionaron o introdujeron muchos de los ingredientes institucionales esenciales, que son necesarios para promover tales mejoras económicas tan asombrosas.
Empezó en partes de Europa y luego de América del Norte durante los siglos XVIII y XIX y de ahí se expandió en diversos grados a otros lugares del mundo. Incluso hoy, el capitalismo apenas ha tocado algunas partes del mundo.
No obstante, siempre que existen las instituciones de la libertad individual, de la propiedad privada, de la regla de la ley y de un gobierno limitado, la máquina humana de la creatividad y de la empresariedad ha abierto el camino para disponer de un cuerno de la abundancia potencial, que reemplaza a la pobreza, la enfermedad y la crueldad de sistemas políticos pre-capitalistas, que hace unos pocos siglos estaban casi en todos lados.
Una historiadora económica, Deirdre McCloskey, dijo “El verdadero sustento del pobre ha sido el crecimiento económico, el Gran Enriquecimiento, que elevó en un factor de treinta a los ingresos reales durante los dos últimos siglos. Miren de nuevo a la cifra: un factor de 30; o sea, de cerca de un 3.000 por ciento.”
Esta transformación de la condición humana es lenta, pero con seguridad está envolviendo al mundo. Es un avance que lleva consigo la posibilidad de que, antes del cierre del siglo XXI, se acabe con la pobreza humana en sus formas más deplorables. Aun así, al Capitalismo se le acusa casi que de cualquier cosa que el crítico encuentra intolerable en este planeta.
Uno de los temas candentes de nuestra época es el desafío de la desigualdad de ingreso y el hecho de que algunos son “ricos,” mientras que otros son “menos favorecidos” e incluso otros son “pobres.” El hecho es que el sistema de libre mercado competitivo ha hecho más que cualquier otro sistema por librar a la humanidad de las desigualdades “no naturales”.
Antes del capitalismo, “los pocos” saqueaban a “los muchos”
A través de la mayor parte de la historia humana, el poder político, el privilegio económico y el estatus social, han sido el resultado de la destreza física de la conquista y del control. En aquellas épocas tempranas, el saqueo de la producción de otros y su esclavitud eran los métodos para la posesión de los medios para la riqueza y el lujo. Realmente era el caso de que “los pocos” estaban en capacidad de gobernar sobre “los muchos” y vivir de lo que ellos producían ante la amenaza de la fuerza física.
Las supersticiones e ideologías burdas servían como racionalización complementaria a los sistemas de esclavitud y de servidumbre obligada. Reyes y príncipes, faraones y sacerdotes usaban herramientas psicológicas y culturales, para manipular las mentes de otros, a fin de que aceptaran la regla de los pocos sedientos de poder, como algo pre-ordenado e inevitable.
Esas eran sociedades con un persistente “uno por ciento,” que vivía y era ensalzado por encima del resto de la población. Por supuesto, según nuestros estándares de vida, los políticamente poderosos y privilegiados vivían una vida de una pobreza material inimaginable; aun así, sus vidas eran mejores que las de la mayoría de sus esclavos y sus súbditos. Sugeriría que muy pocos de nosotros desearíamos cambiar de lugar, sin importar cuán humilde sea nuestra posición económica actual, por las breves vidas de monarcas y nobles de hace tan sólo unos pocos cientos de años atrás.
Tales órdenes sociales, política y económicamente, estaban enraizados en desigualdades “no naturales,” basadas en el poder político y el privilegio. La mayoría de los individuos eran coercitivamente mantenidos en una posición de casta o de clase en sociedad, que no tenía nada que ver con las características innatas que podrían haberles permitido lograr una circunstancia mejor para ellos, si es que hubieran tenido la libertad de mejorar sus vidas por medio de la interacción pacífica y voluntaria con otros.
El capitalismo liberal trajo la libertad y el progreso
Todo esto empezó a cambiar con el surgimiento del liberalismo político y económico durante los siglos XVIII y XIX; el poder gubernamental fue crecientemente restringido. Surgió la idea de “los derechos del hombre,” bajo los cuales, aquellos que mantenían posiciones en el gobierno, serían “siervos” dedicados a la protección de los derechos individuales de cada ser humano.
Un nuevo ideal ganó influencia, aquel de igualdad ante la ley para todos. Este ideal se reflejó en las palabras de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos. Implicaba que, cuando cada individuo se levanta con derechos individuales iguales, con favores y privilegios políticos para nadie, cada persona estaba en libertad de tratar de encontrar su lugar en sociedad. Él o ella pueden, entonces, ascender hacia esa circunstancia diferente a la que sus inclinaciones le guían, en una libre y voluntaria asociación con otros, en donde también todos poseen los mismos derechos a su vida, libertad y propiedad.
Un número creciente de personas crecientemente era liberada de los controles del gobierno, que, hasta ese momento, entorpecían la libertad de comercio para beneficio de las élites.
Cada individuo se hacía más libre para proseguir sus propios intereses y propósitos, tal como él los definía. Sin embargo, las “reglas del juego” son tales que cada persona solo podía mejorar sus circunstancias, aplicando sus talentos y recursos particulares al servicio de otros, como medio para obtener un ingreso y mejorar su vida. Como lo dijo Adam Smith, como si fueran guiados por una “mano invisible,” cada individuo persigue sus propios intereses, determinando el marco institucional resultados que se van acumulando en la mutua y creciente mejoría material y cultural para todos.
La clase media emerge desde “los pobres”
Desde el siglo XIX y hasta el XX, surgió en la Europa moderna algo que era muy limitado durante los siglos precedentes: una “clase media.”
¿De dónde fue que provino esta clase media que emergía y crecía? Vino de las “clases inferiores,” de quienes, en épocas previas, eran sirvientes y esclavos de reyes, desde el fondo de la existencia económica. Con derechos seguros a la propiedad, impuestos relativamente bajos y una reducción de la regulación gubernamental del comercio, aquellos con un espíritu empresarial podían correr el riesgo abriendo y manejando empresas. El siglo XIX fue un gran período de innovación, experimentación industrial y producción en masa.
La libre empresa permitió que los ahorros fueran puestos a trabajar en la industria. Las inversiones de capital en nuevas y mejores formas de maquinaria requerían de más manos humanas para manejarlas, para producir un número y tipos crecientes de productos que estaban inundando al mercado. Creció la demanda de mano de obra; los trabajadores fueron atraídos por las ciudades, en donde las nuevas industrias estaban echando raíces, lejos de las antiguas formas de trabajo en los campos. Los salarios, lentamente pero con certeza, se elevaron en los centros industriales, permitiendo que un hombre o una mujer ganara un ingreso nunca antes imaginado en las áreas rurales, bajo los ojos de la nobleza terrateniente que tenía “señorío” sobre ellos.
Al aumentar los ingresos de un número creciente de personas, la necesidad de habilidades y de educación motivó que estos nuevos trabajadores industriales mejoraran sus talentos, Surgieron instituciones privadas para el aprendizaje, ofreciendo enseñar tanto el alfabetismo básico como el entrenamiento “mecánico,” en forma de lo que hoy llamamos escuelas vocacionales. El historiador económico E.G. West, en su libro Education and the State [La Educación y el Estado] (1965), estimó que, entre 1790 y 1830, entre dos terceras y tres cuartas partes de toda la población británica se había alfabetizado plenamente, por medio de escuelas privadas tanto con fines de lucro como sin ellos.
Eso, a su vez, generó la demanda de mercado de lo que se ha llegado a conocer en Gran Bretaña como “la prensa barata,” periódicos de poco precio, para saciar la sed creciente de conocimiento e información acerca de los acontecimientos mundiales, así como de los avances científicos y tecnológicos que estaban brotando en rápida sucesión, como hongos bajo una lluvia gentil.’
Las ganancias de inversiones en capital humano y físico
La demanda de trabajadores de parte de las empresas industriales y manufactureras durante el siglo XIX, elevó a los salarios de sus niveles rurales estancados. Las ganancias que esas empresas obtuvieron con la oferta de bienes, que esa fuerza de trabajo expandida deseaba en su papel como consumidores, generaron los medios financieros para aumentar la inversión en una maquinaria mejor.
La inversión en herramientas y equipo (el “capital” físico del mercado) provocó que hubiera una mayor productividad, lo cual reforzó el movimiento ascendente de los salarios. La productividad por hombre aumentó –aumentó de lo que el economista denomina “producto marginal del trabajo,” el incremento adicional de producción por cada trabajador adicional dentro de la empresa.
De esta forma, la formación de capital que estaba elevando la productividad del trabajo, así como las inversiones del trabajador en “capital humano” (el conocimiento, las aptitudes y las habilidades del empleado), se combinaron para sacar a más gente de la pobreza al aumentar la productividad del trabajador. De hecho, un número creciente de trabajadores industriales estaban compitiendo por empleos al haber una población creciente; pero, la formación de capital en un equipo mejor dio lugar a un aumento en la productividad de la mano de obra, a una tasa más rápida que el crecimiento de la fuerza de trabajo en edad de trabajar. El efecto neto fue elevar los salarios y reducir el “bache” entre los estándares de vida de los ricos, de la clase media en expansión y de los pobres.
En vez de pobreza versus abundancia, que separaba a “los muchos” de “los pocos,” durante los últimos doscientos años la distinción se ha reduciendo crecientemente, hacia grados de riqueza, confort y lujos entre la gente en la sociedad. Este ha sido el resultado que se ha ido acumulando del proceso competitivo dentro de la economía de mercado. El cuerno de la abundancia producido por la empresa privada, brinda una variedad amplia y creciente de bienes y servicios asequibles para todos, una gran igualación en la calidad y en el estándar de vida.
La desigualdad material del pasado versus una creciente igual disponibilidad para todos
Hace trescientos o cuatrocientos años, las facilidades de vivienda que separaban a la nobleza de los “plebeyos” eran castillos con sirvientes versus cabañas de paja que los ocupantes usualmente compartían con ganado. La reina Isabel I en el siglo XVI tenía un vestuario que consistía de unos pocos vestidos, mientras que la multitud tenía básicamente unos harapos heredados de los muertos a los vivos, que, con mucha frecuencia, portaban parásitos que podrían extender plagas.
Las dietas de los señores terratenientes estaban limitadas a lo que se sembrara o criara en sus fincas, mientras que los “arrendatarios,” que se encontraban atados a la tierra, comían una porción mucho menor de comidas monótonas, a menudo al borde de la inanición, dependiendo de la suerte con las estaciones. Tanto los nobles como los plebeyos raramente viajaban en el curso de sus vidas y ciertamente no más lejos de los confines estrechos de las regiones en que habían nacido.
En la actualidad, más en economías basadas en el mercado, las diferencias entre los ricos, la clase media y “los pobres,” a menudo descansan en cuántos cuartos hay en la casa o el apartamento de uno, usualmente con más de un televisor en la casa; todos los artefactos domésticos de la cocina tienen las mismas calidades y características básicas. La mayoría de los hogares posee uno o más carros para trasportar a los miembros de la familia adonde deseen ir.

Ahora viajar es una práctica frecuente, con cerca de 3.6 miles de millones de personas -un número que es casi la mitad de la población del mundo- en el 2016 que se trasladan alrededor del globo en aerolíneas comerciales. También, una enorme mayoría de la gente del mundo -ricos o pobres o aquellos que están en alguna parte de la mitad- tiene acceso a la Internet y a teléfonos celulares (excepto en donde gobiernos opresivos intentan interferir).
En sociedades ampliamente basadas en el mercado, una amplia variedad de comida está disponible dentro de un rango estrecho de precios para virtualmente todo mundo. Los ricos pueden verse en tiendas de descuento y supermercados, y la clase media y los pobres pueden ser vistos pasando por las cajas con carritos llenos de artículos, en tiendas de alimentos para los de un nivel superior. Todos tienen los mismos artículos a precios bastante razonables y asequibles, por parte de oferentes que provienen de todo el mundo, de forma que la disponibilidad estacional de varios bienes perecederos es casi una cosa del pasado.
La competencia en el mercado como el gran nivelador social positivo
El economista británico, William H. Hutt (1899-1988), señaló en Economists and the Public [El Economista y la Política] (1936), que,
“En efecto, para el economista que estudia la sociedad, prima facie la competencia parece ser la gran fuerza niveladora. Uno habría pensado que la carga de la prueba de que eso no era así, recaería sobre sus oponentes.”
A lo largo de unas pocas generaciones, el capitalismo competitivo ha elevado a un número vasto de personas al confort material y financiero, especialmente de aquellos quienes, de otra forma, habrían permanecido en las profundidades de la pobreza que había prevalecido por miles de años. Esto se ha dado mediante ingresos crecientes y por una reducción de los costos reales de los bienes y servicios que son llevados a las puertas de casi todo mundo en Occidente y, crecientemente, a más y más miles de millones de personas alrededor del mundo.
Esto ha sido posible en el grado en que las sociedades hayan sido básicamente libres, de forma que al asegurar los derechos individuales con una igualdad ante la ley, ha permitido que las desigualdades “naturales” entre la gente emerjan más plenamente. Dadas estas diferencias -herencia y circunstancias de nacimiento, inclinaciones y motivaciones para la mejora personal- implícitamente cada individuo trata de hacer lo mejor que pueda, en el contexto de su ventaja comparativa en la división del trabajo.

El proceso de mercado competitivo coloca los talentos, habilidades y el impulso de cada persona, al servicio de todos los demás. Aquellos que terminan en un lugar más modesto en el mercado, en términos de ingreso, se benefician con todos los éxitos de quienes les va financieramente “mejor” en el mercado, debido a que las recompensas financieras de estos últimos, dependen de la extensión con que hayan satisfecho los deseos y necesidades de otros en la sociedad.
Caridad privada y asistencia a aquellos menos favorecidos
Pero, ¿debe el potencial de un individuo desperdiciarse o ser menos satisfecho debido a las casualidades de nacimiento? Si tan sólo ese individuo hubiera nacido en una familia o un ambiente social diferente, él o ella podría haber sido capaz de lograr mucho más, tanto como contribuyente como un destinatario de todo lo que una economía de mercado puede ofrecer.
La ética de una sociedad libre y de un sistema económico capitalista se basa en el reconocimiento y la protección de los derechos individuales a la vida, la libertad y la propiedad adquirida honestamente, todo dentro de un orden social de asociación voluntaria y de acuerdos mutuos. La compulsión y la fuerza en las relaciones humanas son reducidas a un mínimo consistente con una sociedad pacífica de hombres libres.
Esto significa que la “mano amiga” para asistir al necesitado debe también basarse en la libre elección y de la voluntariedad. Esto no sólo es esencial para los principios de una sociedad libre, sino que también pone a trabajar las mismas ventajas de la competencia en “elevar” a los menos favorecidos.
La toma de decisiones descentralizadas y privadas acerca de la caridad, abre la puerta para tratar y experimentar métodos muy diferentes, mediante los cuales encontrar los resultados que más se desean en la ayuda hacia otros. En vez de delegar la tarea en un pequeño grupo de mentes en posiciones nombradas por el gobierno, que desplazan alternativas del sector privado, muchas mentes individuales trabajan en resolver esos “problemas sociales.”
Es más, en la arena del voluntariado, aquellos que organizan labores caritativas y filantrópicas dependen de las donaciones voluntarias de benefactores. Esto significa que las organizaciones de caridad y sus administradores deben demostrar sus éxitos con los dólares voluntarios que les fueron contribuidos, si es que las donaciones han de seguir viniendo en los meses y años por venir.
En las burocracias gubernamentales, la responsabilidad por el fracaso es difícil de determinar y, a pesar de ello, los ingresos basados en impuestos continúan fluyendo hacia lo interno, manteniendo un statu quo redistributivo fallido. En un sistema de caridad y filantropía del sector privado, es más fácil identificar el fracaso y los donantes pueden demostrar su desilusión retirando el apoyo y transfiriendo sus dólares voluntarios hacia algún otro lado, como forma para levantar a aquellos que se han quedado demasiado rezagados en la sociedad.
Para una población del mundo que crece dramáticamente, uno de los beneficios de un sistema económico capitalista es el gran escape de la pobreza. Derechos individuales iguales para todos permiten a cada uno aplicar sus habilidades desiguales en mejorarse, pero que resultan en mejoras materiales para un número creciente de personas. Las diferencias materiales entre la gente y los contrastes entre riqueza y pobreza, se están haciendo menos notorias, con un mayor confort, comodidad y oportunidad para todos.
Las economías de mercado han aportado exitosamente en la mejoría de la humanidad. Esto se destaca como una refutación de aquellos que condenan al sistema capitalista, con base en una interpretación equivocada de lo que realmente es una sociedad basada en el mercado.
FUENTE: http://www.miseshispano.org/2017/12/nuestros-antepasados-escaparon-de-una-pobreza-paralizante-debido-al-capitalismo/
DESDE MISES HISPANO

domingo, 10 de diciembre de 2017

Reforma laboral y cuarta revolución industrial

Las nuevas tecnologías están provocando profundas transformaciones en los procesos productivos. Una de las principales consecuencias es la masiva destrucción de empleos tradicionales y la generación de nuevos puestos de trabajo. La discusión por la reforma laboral debería estar menos centrada en el pasado y más en los desafíos futuros que plantean estos nuevos escenarios. 
A lo largo de su historia, la humanidad ha experimentado profundos cambios en la organización de la producción. En la última parte del siglo XVIII, la utilización de la energía de vapor y la mecanización produjeron la primera revolución industrial. Hacia finales del siglo XIX, la producción en masa basada en la electricidad y la división del trabajo generaron la segunda revolución industrial. En la segunda mitad del siglo XX, la electrónica y las tecnologías de la información generaron la tercera revolución industrial. Hoy se transita la cuarta revolución empujada por la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial.  
En todos los casos se produjeron disrupciones con muchos empleos que desaparecieron y otros nuevos que se generaron con características diferentes. La particularidad de la situación actual y que se proyecta para los próximos años es la mayor velocidad con la que se propagan los cambios por el contexto de mayor globalización.
¿Están preparadas las instituciones laborales para estos desafíos? Según el Índice de Rigidez en el Empleo del Doing Business del Banco Mundial, la Argentina tiene un puntaje de 21 entre 0 y 100 donde a mayor valor implica mayor rigidez. Entre los países avanzados este mismo índice arroja las siguientes medidas de rigidez:
En Dinamarca es de 7 puntos sobre 100.
En Canadá es de 4 sobre 100.
En Australia es de 0 siendo el país de mayor fluidez en sus regulaciones laborales.
Estos datos muestran que países avanzados, con probada preocupación por la protección de los trabajadores y las buenas condiciones de trabajo, tienen reglas laborales que imprimen mucha más fluidez al empleo que la legislación argentina. En el Cono Sur, este mismo índice para Chile y Uruguay arroja un valor de 18 sobre 100 para ambos. Entre los países avanzados con instituciones laborales más rígidas aparecen Alemania y Francia con puntajes de 42 y 52, respectivamente. Por esta alta rigidez se proyecta que en estos países las nuevas tecnologías se aplicarán con mayor velocidad y profundidad generando más rápida destrucción de empleos tradicionales.
Como ocurrió con las anteriores, la cuarta revolución industrial tampoco implicará el fin del empleo.Esto es así porque en paralelo con la destrucción de determinadas tipologías de ocupaciones, la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial producen un enorme aumento de la productividad, con ello, crecimiento de los ingresos y, asociado, una masiva generación de nuevos empleos. Los robots y las computadoras pueden hacer una gran cantidad de actividades que hasta ahora venían haciendo los humanos. Pero en paralelo se generarán nuevas demandas en actividades que necesitan exclusivamente la intervención humana. Estos son los empleos que requieren sensibilidad, calidez, empatía, humor, sociabilización, liderazgo y, obviamente, capacidades tecnológicas.
La discusión sobre la reforma laboral debería tomar como eje los desafíos que plantea este cambio tecnológico disruptivo. Enumerar cuántos “derechos laborales” se pierden respecto a la legislación vigente es inconducente ya que más temprano que tarde las nuevas tecnologías los van a aniquilar sin miramientos. Por el contrario, la vía más efectiva para promover protección y mejor calidad de vida es canalizar energías en modernizar las instituciones laborales a fin de que el tránsito de los trabajadores hacia los nuevos empleos sea más fluido y menos traumático. Hay que innovar en las figuras legales para facilitar el trabajo bajo los nuevos entornos tecnológicos, desburocratizar y establecer mecanismos que no traben la salida de los trabajadores de los empleos en extinción sino que los protejan en la transición y los apoyen en la búsqueda de los nuevos empleos.
Pretender frenar los efectos de las nuevas tecnologías aferrándose a una legislación laboral vetusta es una salida cómoda desde lo político, pero socialmente dañina. Frente a la inevitable destrucción de muchos empleos tradicionales por las nuevas tecnologías, la reforma laboral es la oportunidad para hacer menos traumático este proceso y más rápida la generación de nuevas oportunidades. 
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El Concepto de Persona e Individuo en el Pensamiento Liberal: Algunas Implicancias para la Política Económica. Por el Dr. Alejandro A. Chafuen

Los invito a leer el ensayo sobre el Concepto de Persona e Individuo en el mundo liberal escrito por el Dr Alejandro Antonio Chafuen, Presidente de Atlas Network.


https://www.academia.edu/35393831/El_Concepto_de_Persona_e_Individuo_en_el_Pensamiento_Liberal_Algunas_Implicancias_para_la_Pol%C3%ADtica_Econ%C3%B3mica?auto=download

UN COMENTARIO AL DISCURSO DE BENEDICTO XVI SOBRE EL VATICANO II (de un libro mío de próxima aparición). Por el Dr Gabriel Zanotti

Resultado de imagen para gabriel zanottia) El discurso del 22-5-2005
a. 1. El discurso en sí mismo.
Benedicto XVI fue el pontífice de mayor importancia en toda la historia que estamos interpretando y reseñando. Habiendo sido perito del Vaticano II habiendo influído èl mismo en varios documentos, entre ellos Gauduim et spes, era el candidato ideal para poner orden en estos temas, y lo hizo. Porque sobre las denuncias al Vaticano II como contrario a la Iglesia pre-conciliar, había un peculiar silencio, que sólo fue cortado por Benedicto XVI. Y no fue casualidad. Era un eximio teólogo, uno de los mejores del s. XX, de orientación agustinista, y con un claro convencimiento de la recta relación entre razón y fe como clave de la re-orientación del Catolicismo a principios del s. XXI. Y lo hizo.
Su discurso del 22 de Diciembre del 2005, a la Curia, encara directamente el problema del Vaticano II y su supuesta dicotomía entre reforma “o” continuidad. Ese discurso conforma el trípode programático de su pontificado. Lo segundo es su discurso en Ratisbona y lo tercero es su conjunto de tres encíclicas, cada una dedicada a las tres virtudes teologales: la Caridad (Deus est caritas) la esperanza (Spes salvi) y la Fe (Lumen fidei, esta última firmada por Francisco).
El discurso no tiene un título oficial, pero se lo puede calificar como el discurso de la “reforma y continuidad” del Vaticano II. Es la posición superadora de la dicotomía de un Vaticano II como enfrentado totalmente al Magisterio anterior. O sea, el Vaticano II ha reformado en lo contingente y ha sido una continuidad en lo esencial.
Benedicto XVI va directamente al punto: “…el Concilio debía determinar de modo nuevo la relación entre la Iglesia y la edad moderna”[1].
Y, resumiendo de manera magnífica todo lo que hemos visto sobre Modernidad, Iluminismo y el magisterio del s. XIX, sigue:
“…Esta relación tuvo un inicio muy problemático con el proceso a Galileo. Luego se rompió totalmente cuando Kant definió la "religión dentro de la razón pura" y cuando, en la fase radical de la revolución francesa, se difundió una imagen del Estado y del hombre que prácticamente no quería conceder espacio alguno a la Iglesia y a la fe. El enfrentamiento de la fe de la Iglesia con un liberalismo radical y también con unas ciencias naturales que pretendían abarcar con sus conocimientos toda la realidad hasta sus confines, proponiéndose tercamente hacer superflua la "hipótesis Dios", había provocado en el siglo XIX, bajo Pío IX, por parte de la Iglesia, ásperas y radicales condenas de ese espíritu de la edad moderna. Así pues, aparentemente no había ningún ámbito abierto a un entendimiento positivo y fructuoso, y también eran drásticos los rechazos por parte de los que se sentían representantes de la edad moderna” (las itálicas son nuestras).
Pero entonces comienza a distinguir entre Iluminismo y Modernidad: “…Sin embargo, mientras tanto, incluso la edad moderna había evolucionado”. Y reseña dos cuestiones que tienen todo que ver con la sana laicidad de los EEUU, con una ciencia que no se ve como enemiga de la Fe, y con la reconstrucción europera de la post-guerra, animada por esa laicidad cristiana:
“…La gente se daba cuenta[2] de que la revolución americana había ofrecido un modelo de Estado moderno diverso del que fomentaban las tendencias radicales surgidas en la segunda fase de la revolución francesa. Las ciencias naturales comenzaban a reflexionar, cada vez más claramente, sobre su propio límite[3], impuesto por su mismo método que, aunque realizaba cosas grandiosas, no era capaz de comprender la totalidad de la realidad. Así, ambas partes comenzaron a abrirse progresivamente la una a la otra. En el período entre las dos guerras mundiales, y más aún después de la segunda guerra mundial, hombres de Estado católicos habían demostrado que puede existir un Estado moderno laico, que no es neutro con respecto a los valores, sino que vive tomando de las grandes fuentes éticas abiertas por el cristianismo”. (Las negritas son nuestras).
Más claro y más coherente con todo lo que hemos expresado, imposible.
Por ende, sigue BXVI, esto implicaba que en la década del 60 la Iglesia debía afrontar tres grandes preguntas[4]:
- “…Ante todo, era necesario definir de modo nuevo la relación entre la fe y las ciencias modernas”;
- “…En segundo lugar, había que definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y el Estado moderno”;
- “…En tercer lugar, con eso estaba relacionado de modo más general el problema de la tolerancia religiosa”[5]
El Vaticano II fue, por ende, una respuesta a estas preguntas; una respuesta que NO contradecía al magisterio anterior en lo esencial de la Fe pero que reformaba dentro de lo que NO la contradijera.
Esto surge del siguiente párrafo: “…Todos estos temas tienen un gran alcance —eran los grandes temas de la segunda parte del Concilio— y no nos es posible reflexionar más ampliamente sobre ellos en este contexto. Es claro que en todos estos sectores, que en su conjunto forman un único problema,podría emerger una cierta forma de discontinuidad y que, en cierto sentido, de hecho se había manifestado una discontinuidad, en la cual, sin embargo, hechas las debidas distinciones entre las situaciones históricas concretas y sus exigencias, resultaba que no se había abandonado la continuidad en los principios; este hecho fácilmente escapa a la primera percepción” (las itálicas son nuestras). O sea, se reconoce que hay cierta discontinuidad, pero “…hechas las debidas distinciones entre las situaciones históricas concretas y sus exigencias”, el resultado es que NO se abandona la continuidad con los principios esenciales e irrenunciables de la Fe incluso a nivel social.
Y entonces BXVI pasa a explicar cómo.
Ante todo aclara el principio hermenéutico fundamental: “…en este conjunto de continuidad y discontinuidad en diferentes niveles consiste la naturaleza de la verdadera reforma”.
¿Qué son las “cosas contingentes”? Justamente las aplicaciones históricas de principios que “en sí mismos” son universales.
Veamos: “…En este proceso de novedad en la continuidad debíamos aprender a captar más concretamente que antes que las decisiones de la Iglesia relativas a cosas contingentes —por ejemplo, ciertas formas concretas de liberalismo o de interpretación liberal de la Biblia—necesariamente debían ser contingentes también ellas, precisamente porque se referían a una realidad determinada en sí misma mudable. Era necesario aprender a reconocer que, en esas decisiones, sólo los principios expresan el aspecto duradero, permaneciendo en el fondo y motivando la decisión desde dentro. 
En cambio, no son igualmente permanentes las formas concretas, que dependen de la situación histórica y, por tanto, pueden sufrir cambios. Así,las decisiones de fondo pueden seguir siendo válidas, mientras que las formas de su aplicación a contextos nuevos pueden cambiar”. Muy interesante es que BXVI no se refiere sólo a los principios más universales sino a las decisiones, que están motivadas desde un fondo NO contingente, pero a la vez, en su aplicación a la circunstancia tienen su margen de contingencia.
Ya hemos visto que da un ejemplo que a efectos de este libro es esencial: el juicio del magisterio sobre “ciertas formas concretas de liberalismo”. Pero luego BXVI dedica un largo párrafo al ejemplo más significatuivo e importante de todo esto: la libertad religiosa. Veámoslo in totum. No tiene desperdicio.
“…Por ejemplo, si la libertad de religión se considera como expresión de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y, por consiguiente, se transforma en canonización del relativismo, entonces pasa impropiamente de necesidad social e histórica al nivel metafísico, y así se la priva de su verdadero sentido, con la consecuencia de que no la puede aceptar quien cree que el hombre es capaz de conocer la verdad de Dios y está vinculado a ese conocimiento basándose en la dignidad interior de la verdad. 
Por el contrario, algo totalmente diferente es considerar la libertad de religión como una necesidad que deriva de la convivencia humana, más aún, como una consecuencia intrínseca de la verdad que no se puede imponer desde fuera, sino que el hombre la debe hacer suya sólo mediante un proceso de convicción. 
El concilio Vaticano II, reconociendo y haciendo suyo, con el decreto sobre la libertad religiosa, un principio esencial del Estado moderno, recogió de nuevo el patrimonio más profundo de la Iglesia. Esta puede ser consciente de que con ello se encuentra en plena sintonía con la enseñanza de Jesús mismo (cf. Mt 22, 21), así como con la Iglesia de los mártires, con los mártires de todos los tiempos.” (las itálicas y las negritas son nuestras).
Esto es, si la libertad religiosa es indiferentismo, entonces es inaceptable siempre; si es consecuencia, en cambio, de la libertad del acto de fe, entonces el Vaticano II (aquí está lo audaz de BXVI) “recogió de nuevo el patrimonio más profundo de la Iglesia”. Y es interesante que diga “haciendo suyo un principio esencial del estado moderno”, porque esa modernidad se dio, por un lado, históricamente desde fuera de la Iglesia; pero por el otro, era un principio intrínseco del Judeo-cristianismo por el cual lucharon desde dentro los liberales católicos del s. XIX.
Pero entonces BXVI está diciendo que hay una tradición fundante, verdadera, más allá de la así llamada tradición por quienes sólo quieren condenar a todo el Vaticano II en nombre del Syllabus. Esa tradición es la de la Iglesia antigua:
“…La Iglesia antigua, con naturalidad, oraba por los emperadores y por los responsables políticos, considerando esto como un deber suyo (cf. 1 Tm 2, 2); pero, en cambio, a la vez que oraba por los emperadores, se negaba a adorarlos, y así rechazaba claramente la religión del Estado. Los mártires de la Iglesia primitiva murieron por su fe en el Dios que se había revelado en Jesucristo, y precisamente así murieron también por la libertad de conciencia y por la libertad de profesar la propia fe, una profesión que ningún Estado puede imponer, sino que sólo puede hacerse propia con la gracia de Dios, en libertad de conciencia” (las itálicas son nuestras).
a.2. La enseñanza de todo esto en relación a lo opinable.
Pero alguien podría decir que no, que esto no aclara las cosas. ¿Cuál es, finalmente, el elemento “contingente” que el Magisterio pre-conciliar había afirmado y que por ende se puede reformar sin contradicción con la Fe?
Varias veces hemos dicho[6] –y volveremos a ello después- que hay elementos esencialmente opinables en relación a la Fe en los temas sociales. Esos elementos son, a) la aplicación prudencial de principios universales a la circunstancia histórica concreta, b) el estado de las ciencias sociales en determinado momento histórico; c) la evaluación de determinado momento histórico a la luz de las teorías anteriores.
Pues bien: estas distinciones están lejos de estar claras en los textos del Magisterio, y ello ha producido no sólo la devaluación de la autoridad del Magisterio pontificio[7], sino innumerables problemas de conciencia y divisiones dentro de los católicos que se podrían haber evitado.
Es por esto que en su momento puse cuidado en incorporar la categoría de “acompañamiento” magisterial a ciertas cuestiones temporales, para que ciertos tradicionalistas fueran justamente tratados en su libertad de opinión intra-eclesial con respecto a sistemas no democráticos de gobierno y-o no constitucionales o republicanos.
Ojalá alguno de ellos, alguna vez, hubiera hecho o hiciera lo mismo con nosotros[8].
Muchos han diferido con este diagnóstico, no porque no lo compartan, sino porque aún reconociendo el problema lo guardan en el cajoncito de “de esto no se habla”.
Pero hay que hablar, porque en este tema de la libertad religiosa, y en todo el problema del magisterio pre y post-conciliar sobre relaciones entre Iglesia y estado, tenemos un trágico ejemplo –que ya ha implicado un cisma- de lo que ha significado en el Magisterio la mezcla, sin distinguir, de lo esencial con lo prudencial.
El magisterio del s. XIX tenía todo el derecho, en materia no opinable, a rechazar al Iluminismo y a los regímenes napoleónicos y parecidos. De igual modo que el Magisterio del s. XX tenía y tuvo todo el derecho, en materia no opinable, de rechazar a los totalistarismos del s. XX.
Pero ello es máximamente tema no opinable: porque forma parte de la función negativa de la Fe: advertir de lo que va en contra de la Fe.
Las afirmaciones positivas, en cambio –igual que en filosofía- entran en un grado mayor de opinabilidad.
Si el Magisterio del s. XIX rechazó al iluminismo napoleónico, y bien hecho, las opciones “afirmativas” sobre las formas de gobierno y el régimen político eran, en cambio, más opinables.
¿Y no era lo que había establecido claramente León XIII?
Si, al afirmar la libertad de opción del católico sobre las tres formas clásicas de gobierno. 
Pero los reinos pontificios se hallaban, sin embargo, en un régimen político que fue heredado de Constantino, luego del Sacro Imperio, y luego de las monarquías absolutas europeas. Ese régimen consistía en la unión jurídica entre ciudadanía, como pertenencia al régimen, y religión profesada[9].
Los estados pontificios podían “tolerar” perfectamente, en nombre de la libertad del acto de Fe, que un visitante extranjero profesara privadamente su culto. Pero no podía ser ciudadano si no se bautizaba y obviamente no podía predicar libremente su Fe.
O sea, ser ciudadano y ser bautizado era lo mismo.
La pregunta clave es: ¿es ello un dogma de Fe, o, si no, un principio esencial de la ética social católica, de derecho natural primario, que deba ser afirmado con la certeza que la Veritatis splendor atribuye a los principios morales negativos, que no admiten excepción, en contra de una moral de situación[10]?
Obviamente, no. ¿De dónde podríamos inferir que esa herencia del Imperio Romano es esencial a la Fe Catòlica?
Pero tampoco es un dogma de fe, ni tampoco un principio esencial de derecho natural secundario, la democracia constitucional, en cuyo contexto, el derecho de libertad religiosa, como el Vaticano II lo define, encaja perfectamente.
En realidad, el principio fundamental, esencial, atemporal, es la libertad del acto de Fe. Esa libertad se convierte en el derecho a la libertad del acto de Fe y, en ese sentido, en un derecho a la libertad religiosa definido de manera atemporal.
Pero apenas entran las circunstancias históricas, la aplicación de ese princpio es analógica y entra en el ámbito de lo opinable[11].
En realidad, podríamos decir que la libertad del acto de Fe es la tesis, mientras que sus diversas aplicaciones histórias son en hipótesis y opinables.
En ese sentido, tan opinable era la fórmula de los estados pontificios como los sistemas democrático-constitionales actuales donde se corta con la igualdad entre bautismo y ciudadanía.
Lo que Gregorio XVI y Pío IX hicieron, sin darse cuenta, es imponer el régimen político de los estados pontificios como cuasi-dogma. Lo que deberían haber hecho era dejar a los laicos de los estados pontificios que propusieran las reformas que consideraran necesarias y NO condenar sin nombrarlos a los liberales católicos del s. XIX. Eso es pedirles mucho a su circunstancia personal e histórica, pero es una enseñanza para los debates sociales actuales donde laicos y jerarquía se hallan inmersos, y que retrospectivamente, quedarán igual.
Lo que siempre es inmoral es imponer la Fe por la fuerza. La praxis de la Iglesia nunca fue fiel a la libertad del acto de Fe, cuestión por la cual ha habido un pedido de perdón por parte de Juan Pablo II[12].
La Dignitatis humane, al afirmar el derecho a la libertad religiosa que toda persona tiene por su dignidad –y NO por la dignidad de ser bautizado, sino por estar creado a imagen y semejanza de Dios- corta con la necesidad dogmática de formas de régimen político donde bautismo sea igual a ciudadanía, pero al mismo tiempo se podría inferir que tampoco excluye una confesionalidad formal fuerte, dado que habla de “los límites debidos dentro de las circunstancias de lugares y tiempos”. Una mejor aclaración de esta cuestión, y no sólo la voluntarista afirmación de la no contradicción con el magisterio anterior, hubiera ayudado enormemente[13]
Si no fuera por todo esto, la aclaración de Benedicto XVI, sobre lo contingente y lo esencial en temas de Iglesia y estado y en temas de libertad religiosa no tendría sentido. Porque NO está en debate ni la libertad del acto de Fe NI la necesaria confesionalidad, ya formal, ya sustancial, del gobierno temporal, sino la relación necesaria entre bautismo y ciudadanía como cuasi-dogma, y el derecho a practicar libremente las exigencias de la conciencia en materia religiosa SIN la coacción del gobierno. Ello es “en sí” compatible (aunque muy difícil) con un régimen de cristiandad medieval que tolerara la libertad del acto de fe de los “extranjeros”, cosa que hubiera evolucionado hacia formas de gobierno más adaptables a repúblicas de inspiración cristiana donde los no cristianos hubieran comenzado a ser reconocidos como ciudadanos. Ese hubiera sido tal vez el universo paralelo que pedían Lacordaire y Montalembert y de lo cual parecía estar convencido el primer Pío IX. La libertad religiosa ya había fermendado en la Segunda Escolástica y, con una visión más amplia, hubiera salido del seno mismo de transformaciones intrínsecas de los estados pontificios. Por lo demás, es interesante que la transformación evolutiva del antiguo régimen al mundo moderno coincida con la mayor concierncia del derecho a la libertad religiosa, que no de casualidad los escolásticos españoles comenzaron a reclamar a su propia corona, y es muy interesante que la evolución del mercado conincidiera con esta mayor toma de conciencia de la libertad religiosa[14].
Sobre la base de lo anterior, se podría invitar a los actuales partidarios de Lefevbre a considerar al derecho a la libertad religiosa como el derecho a la libertad del acto de fe, en tesis, y que tanto la necesaria relación entre bautismo y ciudadaníacomo la necesaria relación entre democracia constitucional y la libertad del acto de Fe son ambas circunstancias históricas opinables que NO pueden ser presentadas como cuasi-dogmáticas. Y que corresponde a los laicos, y no a los pontífices, debatir libremente la conveniencia de una u otra cosa según las circunstancias históricas, como así también la extensión y límites de lo “público” en la libertad del acto de Fe. En este universo paralelo, ni la Mirari vos ni la Quanta curahubieran sido necesarias en sus propuestas positivas ni tampoco una Dignitatis humanae que dejara sin aclarar –más allá de una proposición voluntarista[15]- su no contradicciçon con el magisterio anterior.
Coherentemente con lo anterior, yo, en mi estado laical, opino que la relación entre Fe y autoridad temporal que ha atravesado durante casi 17 siglos a los católicos ha sido y será siempre una peligrosa tentación. El que mejor lo ha expresado, de modo conmovedor, es el Cardenal Ratzinger: “…“Celso [el gran enemigo de los cristianos en el siglo III] se burlaba de la pretendida salvación de los cristianos preguntándoles qué es lo que había logrado Cristo. El mismo contestaba que no había logrado nada, porque todo en el mundo seguía igual que antes. Si Cristo hubiera pretendido una verdadera liberación, habría tenido que fundar un Estado, habría tenido que realizar políticamente esa libertad. Esta objeción tenía suma incidencia en un tiempo en que el Imperio romano –gobernado por emperadores cada vez más despóticos– iba aumentando continuamente su poder opresivo. Fue Orígenes el que mejor expresó la respuesta de los cristianos a esta objeción. El se preguntaba qué habría sucedido realmente si Cristo hubiera fundado un Estado.Pues bien: este Estado habría tenido que aceptar sus límites, y entonces sus ventajas habrían alcanzado solamente a unos pocos; o habría tenido que intentar extenderse y habría tenido que recurrir a la violencia, y de este modo se habría hecho semejante a los otros Estados. Por otra parte, sus límites podían ser amenazados por enemigos envidiosos, y de nuevo habría tenido que recurrir a la violencia. Un Estado sería una solución para pocos, y una solución problemática. No, un Salvador tenía que hacer algo totalmente distinto. Tenía que fundar una sociedad que pudiese perdurar para siempre; tenía que establecer una forma de convivencia, un espacio de verdad y de libertad que no estuviese vinculado a ningún ordenamiento estatal determinado, pero que pudiera realizarse en cualquiera de ellos. En una palabra: tenía que fundar una Iglesia, y eso es precisamente lo que hizo…”[16]
Todo esto es una enseñanza, y una enseñanza grave y dolorosa, sobre el costo de NO respetar el ámbito de lo opinable. Esto sigue sucediendo en otros temas. Volveremos más tarde a esta cuestión.
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Referencias
[2] La verdad, no sabemos qué gente. EL, Benedicto XVI, sí se dio cuenta.
[3] Evidentemente Benedicto XVI está al tanto de los debates epistemológicos del s. XX posteriores al neopositivismo.
[4] Qué homenaje para un pontífice cuando un simple comentador, como es nuestro caso, no tiene que hacer magia hermenéutica para explicar “lo que quiso decir….”.
[5] Este es el contexto completo de las tres preguntas: “…Se podría decir que ahora, en la hora del Vaticano II, se habían formado tres círculos de preguntas, que esperaban una respuesta. Ante todo, era necesario definir de modo nuevo la relación entre la fe y las ciencias modernas; por lo demás, eso no sólo afectaba a las ciencias naturales, sino también a la ciencia histórica, porque, en cierta escuela, el método histórico-crítico reclamaba para sí la última palabra en la interpretación de la Biblia y, pretendiendo la plena exclusividad para su comprensión de las sagradas Escrituras, se oponía en puntos importantes a la interpretación que la fe de la Iglesia había elaborado. 
En segundo lugar, había que definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y el Estado moderno, que concedía espacio a ciudadanos de varias religiones e ideologías, comportándose con estas religiones de modo imparcial y asumiendo simplemente la responsabilidad de una convivencia ordenada y tolerante entre los ciudadanos y de su libertad de practicar su religión.
En tercer lugar, con eso estaba relacionado de modo más general el problema de la tolerancia religiosa, una cuestión que exigía una nueva definición de la relación entre la fe cristiana y las religiones del mundo. En particular, ante los recientes crímenes del régimen nacionalsocialista y, en general, con una mirada retrospectiva sobre una larga historia difícil, resultaba necesario valorar y definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y la fe de Israel”.
[6] “La temporalización de la Fe”, en el libro Cristianismo, Sociedad Libre y Opción por los pobres, Centro de Estudios Públicos, Santiago de Chile, 1988; “Reflexiones sobre cuestiones obvias”, en El Derecho, del 29/1/93; “Jacques Maritain: su pensamiento político y su relevancia actual”, op.cit.; SOBRE LO OPINABLE EN LA IGLESIA, UNA VEZ MÁS, en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2010/06/sobre-lo-opinable-en-la-iglesia-una-vez.html
[7] Lo hemos dicho en Zanotti, G.J: La devaluación del magisterio pontificio, enhttp://institutoacton.org/2016/04/12/la-devaluacion-del-magisterio-pontificio-gabriel-zanotti/
[8] Conozco sólo uno: Fernando Romero Moreno.
[9] Dice Rhonheimer: “La Declaración Dignitatis humanae del Concilio Vaticano II sobre la libertad religiosa, disuelve el nexo entre derecho a la libertad religiosa –libertad de conciencia, libertad de culto– y verdad. Se trata de una separación a nivel jurídico y político que no implica la no existencia de ninguna verdad religiosa o que todas las religiones sean equivalentes. Se trata de una postura de indiferencia política –del Estado– y no de una indiferencia total, ni de un “indiferentismo” teológico. Con su doctrina sobre el derecho a la libertad religiosa, la Iglesia reconoce, pues, la laicidad del Estado como separación institucional entre religión y política.” Rhonheimer, Martin, op.cit. Cristianismo y laicidad. Historia y actualidad de una relación compleja, Madrid, Rialp, 2009, p. 109. Agradecemos a Mario Silar esta referencia.
[10] Es interesante que, actualmente, muchos de los católicos que niegan implícitamente estas enseñanzas de la Veritaris splendor, mostrándose por ende MUY amplios en todos los temas, sin embargo descargan todo el peso de su dogmatismo en temas económico-sociales…
[11] Finalmente, esto es lo que ya decíamos en 1988 en nuestro art. Reflexiones sobre la encíclica “Libertas” de León XIII (op.cit): “…Pero alguien podría objetar: el problema no es la libertad del acto de Fe, sino que el Concilio dice que el derecho a la libertad religiosa implica actuar conforme con la conciencia en privado y en publico, y es este ultimo "...y en publico" lo negado por la Libertas y todo el Magistrado preconciliar. Pero esto es para nosotros una falsa dialéctica. En la manifestación de una fe religiosa, lo privado y lo público no es fácilmente escindible. La naturaleza humana tiene una dimensión social y publica del fenómeno religioso, inherente al mismo. Esa manifestación pública no puede ser violada so pena de coaccionar también sus manifestaciones privadas y atentar de ese modo, directa o indirectamente, contra la libertad del acto de fe. Ahora bien: reconocida una dimensión pública inherente a la libertad del acto de fe, la clave de la cuestión es que no se puede determinar de una vez y para siempre el grado, en la ley humana positiva, de esa dimensión pública. Par eso el Vaticano II dice "...dentro de los limites debidos". Pero esos limites son cambiantes según diversas circunstancias, donde entra la prudencia política, y la tolerancia de la qua hablaba León XIII -que también se aplica a la libertad del acto de fe- en la ley humana positiva, que por definición no prohíbe todo lo prohibido por la ley natural (12). Este es un terreno donde entran las diversas circunstancias históricas y lo que nosotros llamamos "los cuatro ámbitos de lo opinable"(13), donde el Magisterio no puede definir de una vez y para siempre. Dice Santo Tomás: "...no todos los principios comunes de la ley natural pueden aplicarse de igual manera a todos los hombres, por la gran variedad de circunstancias. Y de ahí provienen las diversas leyes positivas según los distintos pueblos" (14). Luego, es evidente que si el grado de "manifestación publica" otorgado por León XIII a la libertad del acto de fe es distinto -o sea, mas restrictivo- que el grado que se observa en el documento del Vaticano II, esa diferencia de grado se explica por las diversas circunstancias que influyen en ambos documentos, y la evolución del derecho natural a la luz de dichas circunstancias. Pero esos son elementos contingentes, que no afectan al depositum fidei ni a los principios morales fundamentales”
[13] A su vez, se podría decir que hubiera implicado todo otro universo paralelo que Pío XII, al terminar su documento sobre Comunidad internacional y tolerancia, de 1954 –al cual, como se ha visto, le hemos dedicado mucha atención- hubiera concluido diciendo “…Por lo tanto, el derecho a la libertad religiosa, tanto como está reconocido en las constituciones europeas de la post-guerra, y en la Primera Enmienda de la Constitución de los EEUU, en las presentes circunstancias históricas, no es contradictorio con la Fe”. Habría que ver si en ese caso la Dignitatis humanae hubiera tenido la necesidad de ser redactada…
[14] Un tema que se le ha escapado por completo a K. Polanyi en su clásico libroEl sustento del hombre, Autor-Editor, Madrid, 2009.
[15] “…Ahora bien, puesto que la libertad religiosa que exigen los hombres para el cumplimiento de su obligación de rendir culto a Dios, se refiere a la inmunidad de coacción en la sociedad civil, deja íntegra la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo”. Esto elude el problema, porque el deber del que hablaban Gregorio XVI y Pío IX no era solamente moral, sino civil.
[16] Ratzinger, J., Iglesia, ecumenismo y política, citado por Jorge Velarde Rosso en Límites de la democracia pluralista. Aproximación al pensamiento de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, Instituto Acton, Buenos Aires, 2013, p. 161. Las itálicas son nuestras.
FUENTE: http://gzanotti.blogspot.com.ar/
Publicado con la autorización de su autor

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