viernes, 23 de diciembre de 2011

Venezuela recurre a campañas de modales
Juan Paullier
BBC Mundo, Caracas
Los habitantes de Caracas sufren a diario un tipo de violencia que no recogen las estadísticas.
Son conductas de intolerancia, falta de respeto a las normas o incapacidad para convivir en el respeto mutuo.

Seguramente quien haya vivido en la capital venezolana se sentirá identificado con algunas de estas situaciones: sufrir para atravesar un cruce peatonal –al punto de recibir insultos– por no ir a la velocidad correcta, según el criterio del conductor que reclama.
Esperar el metro y ver en el andén cómo un padre le enseña a su hijo a orinar en una botella de cerveza.
O ver cómo, para algunos, los semáforos sirven de adornos y las discusiones y los enojos entre conductores, ya sea por un adelantamiento o por no respetar las reglas, son la norma.
"En la calle pasa un segundo con la luz en verde y ya la gente se pone a tocar la corneta", dice Marjorie Chejin, a cargo de la campaña "No te engoriles", una iniciativa que se enmarca en el programa "Se vive diferente" del Cabildo Metropolitano de Caracas.
"No te engoriles" fue lanzada semanas atrás con "la idea de aplicar el concepto en cualquier actividad cotidiana en la que una persona puede tener una reacción desproporcionada, empezando por cosas pequeñas", le dice Chejin a BBC Mundo.
"Surgió –agrega– como un modelo a seguir contra algo instalado como es la idea de que ser malandro, el que grita o el que no cumple las normas, obtiene el respeto de los otros".
Es una campaña ambiciosa, ya que intenta luchar contra algo enraizado en la idiosincracia de los venezolanos.
Impera –explica la socióloga Carmen Elena Balbás– "el pájaro bravismo, que es cuando la persona obtiene beneficios transgrediendo las normas sin tener en cuenta a los demás. Eso siempre se ha valorado acá".
Precisamente este tema es el que trata el psicólogo social Axel Capriles en su libro "La picardía del venezolano o el triunfo de tío Conejo", donde reconoce que "si bien el pícaro es expresión de un arquetipo universal con especial presencia en la cultura latina e hispanoamericana, ciertas circunstancias lo habían acentuado y magnificado en la sociedad venezolana hasta convertirlo en uno de sus principales protagonistas".
Y habla sobre la imposibilidad de "analizar y entender la vida social venezolana sin abordar el tema de la picardía y el pájaro bravismo, la astucia y la viveza criolla".
El tráfico, ¿el origen?
Alrededor de dos millones de vehículos circulan diariamente por Caracas, a través de arterias pensadas para el parque automotor de décadas anteriores. Por eso, el colapso es inevitable y los embotellamientos –colas, como se denominan en Venezuela– son constantes.

Algunos estudios señalan que los caraqueños pierden cuatro horas diarias en atascos.
No es extraño que alguien pase dos horas cada día adentro de su vehículo para llegar a trabajar y algunos estudios señalan que, de media, un automovilista pasa cuatro horas diarias al volante.
Los cálculos más conservadores estiman que cada caraqueño pierde 20 días al año en el tráfico.
"Eso tensa. Arreglar el desorden del tránsito va a incidir en otras cosas, en otras normativas. Vivimos pendientes del trafico y de ahí se irradia al resto", le dice Balbás a BBC Mundo.
"Nosotros –agrega– saltamos del burro al Cadillac sin hacer una socialización cultural, de la cultura del carro, y son comportamientos que no van en función del nivel educativo ni clase social, no por ser universitario se maneja mejor que el motorizado".
Para Balbás "hay una necesidad de formar ciudadanos a través de la acción, de la adecuación entre lo que se enseña y la praxis, esto no es una cosa tanto de campañas, debe asumirse como educación formal".
"Escuela de ciudadanos"
Quizá a mitad de camino entre una campaña en particular y la educación formal, se encuentre el trabajo que Elías Santana lleva a cabo desde 2005 en "La Escuela de Ciudadanos".
Allí se busca brindarles capacitación y asesoramiento a consejos comunales, cooperativas, condominios, sociedades de padres y representantes, asociaciones civiles y asociaciones de vecinos.
"En Venezuela –dice Santana– los ciudadanos no recibimos formación comunitaria en los diferentes ámbitos de la sociedad, carecemos de estímulo y entrenamiento para organizarnos, cumplir deberes, ejercer derechos, participar y convivir en comunidad".
Santana considera que no hay información suficiente para la participación comunitaria de las personas: "La mayor parte de las informaciones o las series de televisión o contenidos de los grandes medios no estimulan la convivencia de manera inteligente y llamativa".
Y "la particular coyuntura política venezolana y los altos niveles de polarización no ayudan a a estimular la tolerancia o la resolución pacífica de los conflictos de la cotidianidad".
Rafael Bello, columnista del diario El Universal, también considera que "en los últimos años se ha incrementado la intolerancia. Tanta problemática agobia a la gente que termina perdiendo sus valores, antes había más cordialidad, más amabilidad".
Bello destaca la realización de campañas como "No te engoriles", que buscan "generar cultura ciudadana y ayudar a la gente a canalizar conflictos de otra manera".
FUENTE: Publicado en www.BBCMundo

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