jueves, 30 de abril de 2015

La Unión Europea sigue bailando Zorba

Por Hernán Torre 
“Son unánimes en su odio hacia mí. Y yo doy la bienvenida a su odio”

Más claro, imposible. Con esta célebre frase de Franklin Roosevelt – pronunciada en un discurso allá por 1936 durante la campaña electoral para la contienda presidencial de EE.UU. -, Yanis Varoufakis (Ministro de Finanzas de Grecia) hizo saber al mundo lo que pensaba de sus pares de la Euro Zona. Según comentan hoy los principales medios de comunicación europeos, las conversaciones que se llevaron a cabo durante el fin de semana en la Cumbre de Riga (capital de Letonia) no habían sido muy cordiales.
Esta reunión de los Ministros de Economía de los países europeos fue convocada a fin de hallar una solución al problema griego y, si bien las expectativas eran que se pudiera finalmente llegar a algún tipo de acuerdo, esto no fue posible. Este principio de entendimiento es al que se está intentando arribar desde la llegada al poder de Alexis Tsypras a principios de año, para poder así otorgar cierta holgura en el manejo de la dura coyuntura económica del país helénico a sus gobernantes.

Yendo a los pormenores de la discusión planteada en la cumbre, los participantes mostraron cierta hostilidad hacia el pensamiento del economista referente de Syriza, al señalar que las diversas reuniones mantenidas habían significado una pérdida de tiempo en las negociaciones entre los acreedores y Grecia. En lugar de buscar reformas concretas que permitan llevar a un acuerdo, los pares de Varoufakis sostenían que cada conferencia era un intento de clase brindada por el griego acerca de cómo deberían funcionar en la realidad la economía y las finanzas internacionales. No obstante, para aquellos que hayan leído a Varoufakis antes de llegar a su actual cargo, resultará familiar la crítica tanto a los planes de austeridad como a la creciente influencia alemana sobre las políticas que lleva adelante la Unión Europea.
A favor de Varoufakis, las reformas que la Unión Europea está reclamando (aumento del Impuesto al Valor Agregado y la desregulación del mercado laboral) están muy lejos de ser las medidas adecuadas para solucionar los males que aquejan a la economía griega en estos momentos. El famoso ajuste directo del mercado vía una reducción de salarios “a-la-Pigou” ya demostró no funcionar en el pasado; primero porque para eso sería necesario que los trabajadores pudieran determinar su salario real de equilibrio, y segundo porque suponiendo que se pudiera, la caída del nivel de empleo conllevaría una caída en el nivel de consumo de la economía, agravando la situación tanto económica como social.
Tomando una real dimensión del problema económico, esta crisis griega no parece ser de fácil y rápida solución: asediada por deudas de alrededor de 320 mil millones de euros (más que su PBI anual) y sin posibilidad de utilizar tanto la política cambiaria como monetaria para ganar competitividad, cabe pensar: ¿de dónde provendrá el impulso necesario para que la economía crezca?. El ahorro interno está lejos de ser un canal posible hacia la inversión, dados los niveles de incertidumbre política y económica, lo cual genera que el dinero salga del sistema financiero a la espera de una mejor situación económica vía fuga de capitales al exterior o atesoramiento.
Ante este panorama, Alexis Tsypras ha decidido reemplazar a Yanis Varoufakis por Euclid Tsakalotoscomo el portavoz griego, encargado de llevar adelante las negociaciones con la Unión Europea. Apenas se tomó la decisión, la Bolsa de Atenas experimentó una suba de alrededor del 4-5%, ya que puede interpretarse como una concesión del gobierno de Tsypras frente a la Unión Europea y como una decisión de abandonar la estrategia de la confrontación para con una de las patas de la denominada Troika.

Puede también pensarse este cambio de estrategia como una demanda del pueblo griego, el cual – de acuerdo a varias encuestas – pareciera volcarse hacia la búsqueda de una solución pacífica y rápida que mantenga a su país dentro de la Eurozona.
Por lo pronto, habrá que aguardar para evaluar el tono de las negociaciones entre los nuevos interlocutores y la UE, y recién ahí se podrá saber qué consecuencias tendrá para Grecia la firma de un posible acuerdo. ¿Será finalmente la llave para retornar al crecimiento? Hasta ahora, lo único que se sabe es que no será Varoufakis el que lo firme, ya que Tsypras “lo sacó para cuidarlo”.
FUENTE: https://puertofinanzas.com/articles/la-union-europea-sigue-bailando-zorba#.VUIj0_mqqko
DESDE PUERTO FINANZAS

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