martes, 19 de julio de 2016

El plan en dos partes de la elite para generar inflación

Antes de ingresar de lleno a mi nota de hoy, me gustaría decirle que estoy muy contento de que se haya publicado mi nuevo libro en Argentina. Luego del éxito y la repercusión que tuvo “La Gran Caída” en el país, tengo muchas expectativas con “La Nueva Fiebre del Oro”, el libro que todos los argentinos tienen que tener antes de intentar adquirir siquiera un gramo de oro.
Si quiere saber más sobre mi nuevo libro, puede hacer click aquí. Pero ahora sigamos con el plan que tienen las elites para generar inflación y debilitar al dólar.
La economía está luchando contra fuertes vientos deflacionarios, haciendo que la meta de la Fed de producir inflación sea más urgente. La Fed ha fracasado en producir inflación por más de siete años con tasas de interés cero, QE1, QE2 y QE3. Ahora el dólar ha subido luego del Brexit, haciendo aún más remotas las metas de inflación de la Fed.
El Banco Central Europeo también ha fracasado, el Banco de Japón también y China está fracasando igual que el resto. Cada trimestre que pasa, se acerca el apocalipsis para las elites globales. Y necesitan inflación porque esa es la única manera de escapar del problema de la deuda soberana.
Si la deuda está creciendo a 3% o 4% por año, por ejemplo, mientras la economía sólo está creciendo a 2% por año, uno no está saliendo de su deuda. La deuda está creciendo más rápido que la economía. Eso nos coloca en el camino a Grecia y nos llevará a la quiebra. Por eso las elites monetarias están desesperadas por generar inflación.
La pregunta para estas elites es: ¿De dónde vendrá la inflación? La respuesta llega en dos partes.
La primera parte es tener precios del oro más altos. Las elites monetarias están buscando subir el precio del oro para generar inflación. La idea es que los bancos centrales, ya sea la Fed o los mercados emergentes, suban el precio del oro. La idea existe hace bastante pero ahora estas elites la están discutiendo públicamente. Esto nunca había pasado.
Un precio del oro más alto también subirá los precios de la economía en general, dándole a la Fed su preciosa inflación. Esa es la primera parte de la respuesta.
La segunda parte se llama dinero helicóptero.
Probablemente hayas escuchado algo al respecto. Se parece a un helicóptero tirando dinero en las calles. Todos levantan el dinero, corren hacia un Walmart y van de compras. Todo ese gasto extra lleva a la inflación. Así no funciona literalmente el proceso pero la idea es la misma.
Déjame explicar técnicamente cómo funciona el dinero helicóptero. Es una combinación de políticas monetarias y fiscales. El dinero helicóptero equivale a un gasto directo del gobierno para estimular la economía. La idea es forzar el gasto dado que el sector privado no lo está haciendo. ¿Quién hace ese gasto? El gobierno. El banco central controla la emisión de dinero pero no puede controlar el gasto del gobierno. Eso tiene que hacerlo el Congreso.
Con dinero helicóptero, el Congreso gasta el dinero. Cubre el déficit con más préstamos y la Fed emite el dinero para cubrir ese endeudamiento. Es esencialmente monetizar la deuda.
La idea es simple. Cuando el gobierno gasta, la economía vuelve a moverse. Según la prescripción, ni siquiera importa en qué gastan ese dinero. El punto es: si la gente no gasta, el gobierno lo hace. Cuando el gobierno gasta y genera déficit, eventualmente se producirá inflación.
Está política puede ser rastreada hasta la Gran Depresión y John Maynard Keynes. Él argumentaba que el gasto del gobierno podría sacar a la economía de la depresión. Es Keynesianismo 101.
Tuvimos una muestra de esto el último diciembre cuando el Paul Ryan impulsó una ley de “reconciliación fiscal” en la Casa de los Representantes. Rompió el techo que tenía el presupuesto desde 2011. El Senado la aprobó y, naturalmente, Obama la firmó. Todos se reunieron en Washington.
Los políticos aman gastar dinero en un año electoral. A los demócratas les gusta gastarlo en organizaciones comunitarias, gremios docentes y programas sociales. A los republicanos en defensa nacional. Todos obtienen algo. Pueden construir seis aviones nuevos, ofrecer casas gratis, salud gratis y vivienda gratis.
Luego el supuesto multiplicador Keynesiano entra para aumentar el gasto del consumidor. El multiplicador Keynesiano dice que si el gobierno gasta dinero para contratar gente para construir una autopista, por ejemplo, lo gastarán yendo a cenar, yendo al cine, comprando autos nuevos, en vacaciones, etc. Y aquellos que ganan ese dinero lo gastarán en otras cosas, un ciclo virtuoso.
Este es el supuesto efecto multiplicador keynesiano, en el que cada dólar de deuda genera dólares adicionales de actividad económica. Pero el multiplicador podría no ser tan efectivo como sospechan las elites. En una economía saturada de deuda como la nuestra, el multiplicador ya no tiene efectividad.
La nueva deuda ya no produce beneficios económicos. Y hay evidencia que sugiere que actualmente el efecto multiplicador es cero o incluso negativo.
Pero este pensamiento Keynesiano sigue de moda entre las elites. La ley de presupuesto fue la punta del iceberg. El plan ahora es tener déficits fiscales mucho mayores. ¿Cómo va a cubrir el Congreso este déficit? El Tesoro de Estados Unidos pedirá dinero prestado. ¿Quién le va a prestar dinero al Tesoro? Simple. La Fed imprimirá el dinero y comprará los bonos. Eso nos trae de vuelta a la impresión de dinero.
Eso significa, en el análisis final, que el dinero helicóptero es la receta para la inflación.
Ese plan es una posibilidad. Las elites lo están discutiendo. Está avanzando gracias a las grandes mentes que trabajan para los grandes think tanks, manejados por George Soros y la élite financiera. Esta gente no camina con capuchas en sus cabezas. Sabemos quiénes son. Sólo hay que seguirlos y ver en qué están.
Pero estas elites están más allá de la etapa de pedir dinero helicóptero. Eso ya se ha decidido. Ahora están debatiendo en qué deberían gastar ese dinero. Están buscando la mejor manera de tranquilizar al público. Es decir, mentirle, sobre lo que en realidad están haciendo.
En conclusión, el dinero helicóptero está llegando. Creo que la inflación también. Tal vez no pase de la noche a la mañana, pero los gobiernos lo conseguirán si están lo suficientemente decididos.
La deflación ha tenido el control de muchas maneras desde la crisis del 2008. Pero una vez que la inflación llegue, no puede volver a meterse en la botella fácilmente.
Piense en las fuerzas de deflación e inflación como dos equipos luchando en una guerra. Eventualmente, un lado gana. Si las elites ganan la batalla contra la deflación, eventualmente tendrán más inflación de la que esperan. Tal vez mucho más. Este es uno de los shocks del que los inversores tienen que cuidarse.
Esta política está llegando más pronto de lo que se cree. Ahora es el momento de comprar oro.
Atentamente, Jim Rickards
Para El Inversor Diario. Enviado por mail

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